lunes, 26 de noviembre de 2012

Piernas entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten

Un tranvía llamado deseo























"Lo que mueve al santo,
la renuncia del santo
(Niega tus deseos
y hallarás entonces
lo que tu corazón desea),
son sobrehumanos. Ahí te inclinas y pasas,
porque algunos nacieron para santos
y otros para ser hombres."

(Fragmento del poema "Ninfa y pastor, de Ticiano"
de Luis Cernuda)

Los días son niños traviesos que juegan a poner la zancadilla.
Una va y cree que hay que guarecerse
de lo que no está escrito. Pero las horas ríen a carcajadas
de esta falda de tubo en la que me encorseto. La misma
que me hace caer con más estruendo porque, claro,
no puedo abrir las piernas.
Desde la acera mojada y sucia, con los labios heridos
y ensangrentados, veo con claridad que siempre hay piernas
entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten
y parecemos educados, distraídos, algo indiferentes.
El futuro es el mayor inhibidor para la líbido. Sí, ese maldito futuro
que siempre buscamos de puntillas por encima de la piel ardiente.
Esa funesta manía de adivinar las fotos que aún no nos hemos hecho
es la que me tiene aquí, tirada, atada, dolorida y también
con ojos y boca de femme fatale con chirucas y medias de colores.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Acróstico por encargo sobre la húmeda cortina blanca y otras cosas

Viejos vagones en la antigua estación de Heilbronn


































Locomotoras oxidadas
Adornan lo que recuerdo de ti.
No tan lejano como para ser moho,
Imposible camino a desandar.
Entonces vestía convencida,
Bailaba sin afectarme el desapego,
Leía en diagonal todos los ojos
Atentos solo al lenguaje vacío
Con el que adornamos la cerveza.
Un tiempo puede una creer que no importa
Burlarse de la mujer paciente que va soltando cuerda.
Recalcitrante ella, suspira estoicamente,
Empeñada en dejarme a la deriva.
Lúcida, la mujer escondida.
Lenta, la que ahora tuerce el morro
En otro vano intento de parecer
Inadecuada para confiar, para reír.
Debo confesar que no me gusta escribir sobre recuerdos.
Aspiro sobre todo, pese a todo, a no darme por vencida.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Suposiciones que una se hace al volante mientras el semáforo está en rojo
















"Nada importante se produce de pronto. 
Ni siquiera la uva o el higo". 
Epicteto s. I-II d. C.

Últimamente todo es agua.
Fluir, no forzar, no traicionarse. Ser lo que se siente.
Bien podría elegirte para morir porque tienes la distancia
suficiente para cogerme la mano y dejarme ser y cambiar.
Te lloraría mis miedos sin pudor alguno.
Te elegiría para morir porque te intuyo lejos de la vida
terrenal, amigo del cosmos, oyente de sonidos que nadie sabe.
¿A quién elegirías para morir?
¿Para acompañarte en el momento donde el tiempo carece de sentido?
¿No te gustaría saber, como te digo, que te elegiría a ti?
Que serías tú a quien daría la carta donde le hablo a los cercanos
del amor que a veces no sé dar, de lo que lamento la postergación
de los afectos para el futuro que me ignora y dobla la esquina.
Tú, lejano, mensajero para los que me rozan a diario.
Tú, que te enfadas con el aire y das patadas con palabras
habladas con los dientes. Porque no eres de aquí, eres de más lejos.
Por eso te elijo, te elegiría a ti si ahora mismo pasara de viva a moribunda.
Somos seres fluyentes a veces estancados.
Como el agua, buscamos los resquicios por donde deslizarnos.
Seguir, seguir, no parar, fluir. Vivir
hasta morir.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elogio de lo inacabado


"Reflejos". Fotografía de José Luis Ceña Ruiz






















Me recuerdas a Bruce Lee por la forma de inclinarte hacia atrás
y traspasar con la mirada cuando crees lo que dices. Fascinada,
te pido un bis porque jamás he visto de cerca una mano firme,
unos ojos rayo, unos labios suaves y en paralelo con el horizonte.
Prefiero siempre un exceso de certeza porque yo tengo el monopolio
de las lamentaciones. Y también la pasión escondida,
que es donde debe estar para mimar la intensidad y para darle
la exclusiva a la piel que luego me ocupe.
Así alimento mi imaginario. Te veo en blanco y negro
acompañando al silencio que tanto sabe de lo que no digo.
Existe un sostenido donde contenemos la respiración y todo es claro.
El resto será explicarnos a veces, como recordatorio,
qué personas reconocimos exhaustas encima del deseo.
Deberás forzarme a dejar las cosas a medias. Qué debe sentirse
cuando lo inacabado deja de perseguirte hasta el fondo del tímpano.
No he de ansiar resoluciones excepto en las demandas de presencia o de simples
-diamantes- abrazos.
Por lo que he oído, no tengo más obligación que contemplar este atardecer.