jueves, 15 de noviembre de 2012

Acróstico por encargo sobre la húmeda cortina blanca y otras cosas

Viejos vagones en la antigua estación de Heilbronn


































Locomotoras oxidadas
Adornan lo que recuerdo de ti.
No tan lejano como para ser moho,
Imposible camino a desandar.
Entonces vestía convencida,
Bailaba sin afectarme el desapego,
Leía en diagonal todos los ojos
Atentos solo al lenguaje vacío
Con el que adornamos la cerveza.
Un tiempo puede una creer que no importa
Burlarse de la mujer paciente que va soltando cuerda.
Recalcitrante ella, suspira estoicamente,
Empeñada en dejarme a la deriva.
Lúcida, la mujer escondida.
Lenta, la que ahora tuerce el morro
En otro vano intento de parecer
Inadecuada para confiar, para reír.
Debo confesar que no me gusta escribir sobre recuerdos.
Aspiro sobre todo, pese a todo, a no darme por vencida.

4 comentarios:

josefina dijo...

No hay que darse nunca por vencida. Faltaria mas!!!!!!! Un beso

loren lome dijo...

Me parece estupendo porque transmite lo más parecido a lo que tú sentías en aquella época. Sencillamente genial.
Un abrazo.

José María Souza Costa dijo...

Invitación
Yo soy brasileño, y tengo un blog, muy simple.
Estoy lhe invitando a visitar-me, y se posible, seguimos juntos por ellos.
Fuerza, Alegría y Amizad.
Ven acá, y, deja un comentario, para Yo seguí tu blog.

http://www.josemariacosta.com

rodolfo dijo...

y en madrid luce el sol. Un besito