lunes, 26 de noviembre de 2012

Piernas entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten

Un tranvía llamado deseo























"Lo que mueve al santo,
la renuncia del santo
(Niega tus deseos
y hallarás entonces
lo que tu corazón desea),
son sobrehumanos. Ahí te inclinas y pasas,
porque algunos nacieron para santos
y otros para ser hombres."

(Fragmento del poema "Ninfa y pastor, de Ticiano"
de Luis Cernuda)

Los días son niños traviesos que juegan a poner la zancadilla.
Una va y cree que hay que guarecerse
de lo que no está escrito. Pero las horas ríen a carcajadas
de esta falda de tubo en la que me encorseto. La misma
que me hace caer con más estruendo porque, claro,
no puedo abrir las piernas.
Desde la acera mojada y sucia, con los labios heridos
y ensangrentados, veo con claridad que siempre hay piernas
entrelazadas debajo de una mesa mientras las bocas mienten
y parecemos educados, distraídos, algo indiferentes.
El futuro es el mayor inhibidor para la líbido. Sí, ese maldito futuro
que siempre buscamos de puntillas por encima de la piel ardiente.
Esa funesta manía de adivinar las fotos que aún no nos hemos hecho
es la que me tiene aquí, tirada, atada, dolorida y también
con ojos y boca de femme fatale con chirucas y medias de colores.


1 comentario:

Mos dijo...

Eres única, Carlota.

Claro que las horas ríen a carcajadas.
Y el futuro ya ni te cuento.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.