viernes, 9 de noviembre de 2012

Suposiciones que una se hace al volante mientras el semáforo está en rojo
















"Nada importante se produce de pronto. 
Ni siquiera la uva o el higo". 
Epicteto s. I-II d. C.

Últimamente todo es agua.
Fluir, no forzar, no traicionarse. Ser lo que se siente.
Bien podría elegirte para morir porque tienes la distancia
suficiente para cogerme la mano y dejarme ser y cambiar.
Te lloraría mis miedos sin pudor alguno.
Te elegiría para morir porque te intuyo lejos de la vida
terrenal, amigo del cosmos, oyente de sonidos que nadie sabe.
¿A quién elegirías para morir?
¿Para acompañarte en el momento donde el tiempo carece de sentido?
¿No te gustaría saber, como te digo, que te elegiría a ti?
Que serías tú a quien daría la carta donde le hablo a los cercanos
del amor que a veces no sé dar, de lo que lamento la postergación
de los afectos para el futuro que me ignora y dobla la esquina.
Tú, lejano, mensajero para los que me rozan a diario.
Tú, que te enfadas con el aire y das patadas con palabras
habladas con los dientes. Porque no eres de aquí, eres de más lejos.
Por eso te elijo, te elegiría a ti si ahora mismo pasara de viva a moribunda.
Somos seres fluyentes a veces estancados.
Como el agua, buscamos los resquicios por donde deslizarnos.
Seguir, seguir, no parar, fluir. Vivir
hasta morir.

1 comentario:

rodolfo dijo...

amiga mía, el paso de nacer, como el de morir, se da solo.