martes, 18 de diciembre de 2012

Traspasada la frontera de la inefectividad de los ungüentos

"Mujer tendida", de Juan Bautista Nieto










"Soy el poder dentro de mí.
Soy el amor del sol y la tierra.
Soy gran espíritu y soy eterna.
Mi vida está llena de amor y alegría.
(Y cuando la cantas muchas veces, 
pues mira, te la crees)".
Introducción de la abuela Margarita 
en la canción "Alma de cantaora",
de Amparo Sánchez


Va quedando menos para que pueda liberarme
de la lucha contra el tiempo.
Hay indicios que marcan que mi infancia
pertenece ya a una niña que acuno como si fuera mi hija.
Las pecas y la piel rugosa en el escote, los marcos
que encuadran los ojos y la boca son para que por fin
se sienta útil mi crema hidratante.
Traspasada la frontera de la inefectividad de los ungüentos,
seré tan libre como la chamana abuela Margarita.
Mientras, tengo estos ojos que te sonreirían si intuyera
que vienes con tu tiempo bajo el brazo.
Podríamos sentarnos en cualquier habitación o bajo un árbol
y acariciarte y mirar cómo caminas, desnudo,
y de vuelta compartes conmigo los gajos de alguna mandarina.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Tantas caricias en la boca con las que llego aquí

"Llamada en espera", de Juan Bautista Nieto




















"El amor es lo único que tenemos,
la única forma de poder ayudarnos mutuamente".
(Eurípides, Orestes)

Nada de diciembre extermina el sabor del enjuague
de tantas caricias en la boca con las que llego aquí.
Lo mejor de las horas que vendrán serán
las miradas densas, los rayos de luz que se funden
en alguna intersección que todavía no hemos cruzado.
En este punto me siento viva y el tiempo me empuja
sutilmente desde la zona lumbar para que pueda mover
libremente los brazos y las piernas. En un baile
que siempre es nuevo, que siempre nace de mis ojos
encendidos.
Disimulo todo lo que sé porque he de partir
como si nada supiera de la evolución cardiovascular
que me dejará atrapada en unos brazos
sin aliento apenas.
No me gusta vivir en la penumbra. Lo que tengas
que besarme o escupirme dímelo de frente
y de cara al mundo. Así es el juego aquí
en la frontera entre la carne y los restos que queden
para vestirnos mañana de otro presente.
Como tú, me merezco la exclusiva.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Como Marilyn, solo que mi sonrisa la guardo hacia adentro

My legs






















Las ciudades extrañas sacan a respirar
la sonrisa escondida de mis desayunos.
Hay quien no sabe qué hacer con su soledad,
como que quema, que asusta,
que no quiero asomarme al pozo de mis haberes,
si es que haylos.
Y yo que soy como un derviche giróvago dibujando
mi espacio con movimientos amplios y falda de campana sin sonido...
Y es allí, en la ciudad desconocida, donde dejo
la piel campar a sus anchas, donde vuelvo a activar el diálogo
que había dejado en standby. A la espera de otro aire.
He llegado en el tren de la luz, en el que el paisaje es un dibujo
estirado al otro lado de un cristal. Absorbo los perfumes, que dicen
tanto de los hombres; los suspiros, la quietud, la pierna que tiembla.
Cada quien con su vida en pausa en estos cincuenta minutos
pero con una soledad arropada por la luz y el paisaje que protege.
El tren de la sombra me produce un golpe sordo en el corazón.
Castigo en el fondo de la maleta el libro que podría exhibir en el metro.
Allí es donde siento la agresión más sutil: en la indiferencia con que los cuerpos
se rozan y se sumergen en la lectura, como diciendo:
yo sí que existo, no como tú, gris viajero de este tren fantasma.
Y otra vez en la superficie dejo que mi falda vuele sobre el respiradero
del cementerio underground. Como Marilyn, solo que mi sonrisa
la guardo hacia adentro. Es así como sé quién mira, quién conoce,
quién será capaz de acariciarme el pensamiento.