sábado, 1 de diciembre de 2012

Como Marilyn, solo que mi sonrisa la guardo hacia adentro

My legs






















Las ciudades extrañas sacan a respirar
la sonrisa escondida de mis desayunos.
Hay quien no sabe qué hacer con su soledad,
como que quema, que asusta,
que no quiero asomarme al pozo de mis haberes,
si es que haylos.
Y yo que soy como un derviche giróvago dibujando
mi espacio con movimientos amplios y falda de campana sin sonido...
Y es allí, en la ciudad desconocida, donde dejo
la piel campar a sus anchas, donde vuelvo a activar el diálogo
que había dejado en standby. A la espera de otro aire.
He llegado en el tren de la luz, en el que el paisaje es un dibujo
estirado al otro lado de un cristal. Absorbo los perfumes, que dicen
tanto de los hombres; los suspiros, la quietud, la pierna que tiembla.
Cada quien con su vida en pausa en estos cincuenta minutos
pero con una soledad arropada por la luz y el paisaje que protege.
El tren de la sombra me produce un golpe sordo en el corazón.
Castigo en el fondo de la maleta el libro que podría exhibir en el metro.
Allí es donde siento la agresión más sutil: en la indiferencia con que los cuerpos
se rozan y se sumergen en la lectura, como diciendo:
yo sí que existo, no como tú, gris viajero de este tren fantasma.
Y otra vez en la superficie dejo que mi falda vuele sobre el respiradero
del cementerio underground. Como Marilyn, solo que mi sonrisa
la guardo hacia adentro. Es así como sé quién mira, quién conoce,
quién será capaz de acariciarme el pensamiento.

2 comentarios:

rodolfo dijo...

la feminidad es inherente a la mujer, pero no es fácil transpirarla en cada manifestación de tu realidad.
Aroma de mujer percibo en tu blog cada vez que entro y me abandono a tus palabras

: santiago featherston. dijo...

lindas piernas, charlotte.