jueves, 26 de diciembre de 2013

Cosas de la sincronía

Grabado de Lina Vila, de la serie "Como un animal salvaje".























En esta sincronía tengo los huesos conformados
en posición de firmes
preparados para el combate no deseado
no, nunca, jamás
instigadores, cuchillos, astillas clavadas en el aire.
Huesos que defienden esta tierra matriz
donde sin palabras hablo tantas cosas.

Diacrónicamente hay pelo rojo al viento,
catas de deseo, carne a la intemperie abierta en sacrificio
a los designios de tantas primaveras...
como si cada poro de piel pariera flores, hijos de deseo.
En esa línea no recta estoy yo.

Ahora, aquí, de los ojos a la baldosa respiran solo huesos.
Cosas de la sincronía, un paréntesis, este tiempo que parece
hielo atrapado en un iceberg de un planeta helado.
Nada.
Una sincronía olvidable. Pasajera. Diminuta. Necesaria.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Como los zapatos que me quito cuando llego a casa

"Eleven a.m.", de Edward Hopper


















No sé qué me ha pasado para sentir así.
Una no busca esta presencia obligada en las horas de sol.
Simplemente ocurre que un día te levantas y lo vivido
ha pasado a cobrar levantando polvaredas. Todavía me balanceo
y tengo las cervicales atascadas por algún mal gesto.
Sin pretenderlo sigo al hombre sabio: uso la mente solo
lo necesario -para repasar el cambio o si alguien me increpa,
tampoco quiero que me tomen por tonta.
Intento usarla poco. O usarla sin pensar. Como los zapatos
que me quito cuando llego a casa -porque me gusta liberar
a los pies y por evitar el ruido.
Puedo sintetizar hechos que marcan esta vida: era jovencita
y el vientre acogió una estrella -el padre dice que la vio bajar.
El padre siempre ha sido algo místico. Yo entré en trance
porque no me creía digna del milagro. El cuerpo de una mujer
es más increíble que cualquier trasto de última generación
con el que alguien juega e ignora estos versos.
A los veinte crees que un hijo es un bebé. A los cuarenta
descubres que es normal que lo creyeras.
Bajo a lo concreto y hago inventario de dolor: viene de la sangre
rota por la casa, del desorden, de dejar ir a las estrellas,
de las amigas tristes,
del hombre con mayúsculas que ya no me toca,
de la desconcertante sensación de entender poquitas cosas.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Palabras que mutan cuando pasan a las venas

"Insomnia", de Nancy V.






















"¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?"
(Mucho más allá, de Alejandra Pizarnik)

Los diccionarios contienen la verdad convencional
de lo que es una palabra. Como nosotr@s, cada una
evoluciona y puede caer en desuso. Hay lenguas muertas
y hay muertos que no salen en los escritos.
Nacemos en lo finito programados con perfil de eternidad.
Sé que he de morir pero no lo percibo como cierto.
Sé que todo es abarcable y finito
aunque lo confundo con eterno.
Las palabras mutan cuando pasan a las venas
y se empapan de la sangre que me mantiene viva.

Para toda la vida...
No estoy sola. Cuento con la suma
de las células que se transforman en este cuerpo.
Todas las mujeres que he sido. La que soy
a las trece horas diecisiete minutos y tres segundos
de este verso.
Para toda la vida...
está mi cambio continuo.
Lo que me sobrepasa y lo que voy entendiendo.
Este amor que doy en silencio en las baldosas
de mi casa. Mi mano que atrapa las tristezas
de sergi y de maria y las mece desde dentro de los ojos.
Las risas anecdóticas que caen en el saco
de los recuerdos futuros, si es que evitamos las vacunas
con aluminio que nos borren el corazón y las palabras.
Para toda la vida...
No estoy sola. Cuento con la suma
de los hombres que he amado. Se fue la piel, queda
una reverencia de corazón a corazón.
Con lo que me gusta acabar lo que empiezo
no sé a qué viene esa confusión del todo -medible, acotable,
principio y fin, hojas caducas de los árboles-
con el sueño infinito.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Solo las chaquetas se tocan en las perchas

Fotograma del cortometraje "Paperman"













Ahora sé hablar otra vez. Saludo
me detengo a colgar la chaqueta verde
y vienen las cosas a empezar y a acabar
o a dejar en suspenso encima de una mesa.
Todo fluye precisamente porque no lo pretendo
y caigo rendida en las sábanas.
Ahora nadie se esfuerza en esforzarse
es más sencillo consumir este tiempo desde dentro.
Es lo que tiene la ausencia de expectativas. Saludo
me detengo a colgar la chaqueta azul
y vienen las cosas a empezar y a acabar
o a dejar en suspenso encima de una mesa.
A veces pregunto por deseo, aunque mis huesos
no parecen añorarle demasiado. Pero yo sí
alguna noche oscura. Deseo me traía ríos a los labios
y también tormentos en la hora racional y solitaria,
cuando la piel se quejaba de los excesos.
Me sigue pareciendo cruel pagar amor con cuerpo malgastado.
Si llega la hora de la sangre otra vez será porque me habré girado
sin remedio
a mirarte. Solo así.
Es posible que nunca más amor se digne a hablarme.
Pero solo confesaré ante él. No tengo el cuerpo
para más ensayos generales.

domingo, 13 de octubre de 2013

Así mi queja sería un silogismo

Ilustración de Benjamin Lacombe


































"¿Para eso la hiciste descender de los cielos
para arrojarla a la más pérfida de las soledades?"
(Juan cuéntame, de Miriam Reyes)

Polvos compactos dos tonos más claros
-ojeras naturales, como el minicuerpo
con que piso de prestado, no muy convencida-
a ver si así
blanca
menuda
ejerzo de rebelde.
Como si renegara de un macho que en mi infancia
me hubiera cortado las alas. Un macho que recordara
borracho, egoísta, rojo como el vino.
Como si los penes que han vertido promesas
-semen primavera- dentro de mi cuerpo
hubieran llegado con las siete plagas.
Así mi queja sería un silogismo
y no una pose.

Solo si te revientan la cara, el pecho o los ovarios
te pone el tiempo un resorte que a su vez golpea
hombrecillos. Porque ya no hay hombres
nunca más.

Porque la puta simple ausencia
o la provisionalidad de los falos que he moldeado
no son motivo
para tanto cante jondo que corre por mis venas.

jueves, 10 de octubre de 2013

Apunte en torno a un informe DAFO* sobre mi propuesta de futuro cuerpo entregado

















Si entorno los ojos mi ombligo
parece una avellana.
Al principio era profundo
y guardaba claro el dibujo del nudo
hacia adentro con un puntito en medio,
flor de sonrisa vertical.
Los días que no podía atarme los zapatos
el punto central era una burbuja que rompía
la silueta redonda como si el vientre tuviera
nariz de payaso, lengua insolente o túnel de fuga.
Hoy la burbuja se esconde en la sonrisa,
ha borrado el nudo virginal del ombligo primero.
Me recuerda que la carne -como yo-
se alborota y se contiene.

(*DAFO: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de un proyecto).

domingo, 6 de octubre de 2013

Dios debe de tener acciones en corporación dermoestética

Óleo de Edward Hopper
















"Ya, ya sé lo que estás pensando.
Aquí no hay nada duradero,
porque desde siempre hasta siempre está en manos de los elementos".
(Tutaj, de Wislowa Szymborska)

Ahora que ya soy la mujer madura
que imaginé cuando odiaba mi cara
en el espejo,
sé que todo pasa.
Incluso la maldición eterna de una adolescencia
adornada con acné, hormonas descompensadas,
ridículos patrones del hombre fuerte y viril
y la mujer de ojos alelados que no miran de frente.
Y mucha soledad. Y la leche y las náuseas
de la mañana en la carrera escolar. Y la noche
a las seis de la tarde, bendita noche donde esconder
la cara y morirse
hasta la leche siguiente y el vómito.

Y la broma de los pelos que te salen en las piernas.
Para cuando haya matrias, me pido dictar los nuevos cánones:
que se inserte vello púbico en los ojos al imberbe y al lampiño.
A las chicas, que las dejen libres, con trenzas de colores
en las piernas y lazos en las axilas.
Y a las de los anuncios, que las echen al monte
con cien ovejas y un perro tuerto y pulgoso.

¿Qué mente perversa llena de imperfección
los sueños de una niña? Dios debe de tener acciones
en corporación dermoestética.

Todo pasa.
Te has podido pulir algunas taras,
sentirte a menudo esa mujer lela que cree oler la salvación
en la testosterona que te escupe que sí, que tú eres ella.
Has bailado la danza de la fertilidad.
Intuyes que morirse ha de ser natural como la fase expulsiva de un parto.
Sabes que el miedo entonces se suspende en el aire. Porque manda natura.
Crees que después no te echarás de menos. Como cuando duermes y sueñas.
Es así. No caben peros.
Todo pasa.
Excepto mi tendencia a la noche. Y mi odio a los espejos.


viernes, 13 de septiembre de 2013

amor de las nueve lunas

















"Mai cap amant no ha gosat arribar
al lloc extrem des d'on tu m'acarones.
De dins enfora, amor, sento les ones
i em faig areny i duna i penyalar".
(Maria Mercè Marçal, Sal oberta)

Me dicen que es rosada la matriz
y que el túnel no es negro.
(sonríe la matrona asomando
como una chamana desde el triángulo
de sábana blanca y prosigue).

Debe de ser así.

Porque, pegada a mi pecho,
silenciosa pedías regresar.
Nueve lunas que respiramos
juntas,
solas,
felices.

Mis pies te llevaban por la ciudad
que ahora pisamos por duplicado.
Comíamos hojas verdes y tomates
y queso. Excesivo para ti, que hoy
no pruebas la ensalada cruda.

Cuántas horas meditando contigo,
acariciando en mi piel tu corazón
sensible al lenguaje de los delfines,
al delicado movimiento y a la respiración
que, como un ritual, compartíamos.

Lo sé hoy. Fui feliz nueve lunas
contigo. Como en esta hora,
cuando tus manos me atrapan
y la rosada matriz se contrae
y te añora.

Te quise un nombre sencillo, descargado
de lo religioso, como si ya te conociera.
Pero me sobrepasas, Maria, con tu gracia,
con la que a diario
me salvas de mí misma.

domingo, 25 de agosto de 2013

Un día cualquiera que precede a otros tantos grandes descubrimientos

Obra de Rodolfo Garrido. Creo que se titula "lady".

















"Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia".
(Wislawa Szymborska)

Apareces tranquila.
Cruzas la calle y despliegas
a la mujer sociable de todas las mañanas.
Te sienta bien el gloss naranja
y el perfilador marrón con tu look
safari de este otro verano más.
En realidad nada importan las estaciones,
formas como tantas de acotar para definir.
Qué manía con buscarle palabras a todo.
Hasta la nada más nimia te empeñas en adornar
con algún verbo. Contradicciones. Absurdos.

Como decía, cruzas la calle. Tranquila.
Te vistes atractiva para tu ritual.
Sigues pensando que hay demasiada ropa
en tu armario. Pesos que se acumulan.
Te gusta el café, aunque crees que deberías
tomar soja -pero te sabe demasiado a horchata.
Y la horchata te suena dulce y descarada
y te recuerda a domingo y a terraza de verano
cuando eras pequeña. Y hoy es lunes
y tienes la piel manchada por el tiempo
y el calor en las mejillas y el escote.
Pero en el fondo te gusta coger el abanico
y resoplar mirando al horizonte.
Apareces tranquila. El gloss
naranja permanece intacto.



viernes, 16 de agosto de 2013

El verdadero es el que sangra

"Rosas", de Esther Aneiros Kina






















Me gusta tu olor
cuando tus traumas duermen.
Cuando tus dedos me acarician el pelo
-cuántas veces lo he repetido-
porque no tienen nada mejor que hacer.

Me invade roja la ira
en mis ocho esquinas de Vitrubio
cuando todos los hombres que has sido
se empeñan en escapar a la vez
desde el fondo de tu boca.

Hay que ir matando lo que fuimos.
Elige a uno y no mires atrás.
Es fácil.
El verdadero es el que sangra.
Los demás
ya no aciertan la contraseña.

lunes, 12 de agosto de 2013

Sopa de poemas que desemboca en cierto sentido

Otra ilustración de Chelsea Greene Lewyta






























Hoy bajaré las escaleras.
Será el sutil cambio de hábito
que eliminará viejas costumbres.
He dado una pequeña vuelta al mundo
y he regresado aquí, donde está todo.
Tengo un puzle por montar
pero la casa es de piedra y
no le teme al viento.

Puede que la recorra como alma
en pena, en círculos, buscando
el sentido de estos contactos distantes
que me ponen la fragilidad patas arriba, aunque
yo sé
que no puedo disfrazarme mucho tiempo
de pánfila, porque mis brazos cruzados
me observan desde la otra esquina.

Nunca me he sentido propietaria de nada.
Estos hijos que respiran solos son nuevos
para mí cada mañana. Casi desconocidos.
Agacho la cabeza y despido un tren,
otra vez.

No me consuela esta incertidumbre generacional.
Por convenio, desecho los posesivos
y aspiro a creer que soy libre.
Necesito la verdad y me acompaña el error
como bandera.

Yo sí confieso que he salido a buscar.
Y he encontrado.
La paz de ser quien soy
y la angustia de no tener suficiente.

miércoles, 7 de agosto de 2013

A veces (de)mente























Piedras,azul y buitres

más allá de los cuatro ojos
que esperan de mí
el reposo.
La cuna en la que no creo
desde que una noche era yo
y la calle vacía.
Lo explico cada mañana:
adiós, me espera el mundo.
Regreso como me fui,
a veces demente de ojos
redondos.
El amor es una excusa
para demorar la cita
conmigo
y el abismo.

lunes, 15 de julio de 2013

Somos contradicción

"Teasea", ilustración de Chelsea Greene Lewyta






























Agradezco que la vida no sea fácil.
Sería muy pesado comer perdices
y a mí los huesecillos de las aves
siempre me han dado mucho asco.
La felicidad es un guiño a largo plazo
pero siempre con mirada retroactiva.
Recuerdo que un día fui feliz, como algún
que otro poeta. Quién reconoce in situ
una emoción tan susceptible de mutar, digamos,
por cualquier sutil cambio en las variantes,
como volverse sordo a una caricia en un segundo
concreto.
Del mismo modo, los amantes son hombres
de los que guardo adjetivos sublimes.
La memoria entierra lo ordinario y lo poco
gentil cuando la conversación no es más
y adjetivamos como modo de archivo.
Y así recuerdo desprendido, artista,
noble, rebelde, niño o calmado.
Y olvido inmaduro,voluble,
disperso, irascible, dormido, algo débil.
Y esto lo firmo yo.
Serena. Complicada.

miércoles, 10 de julio de 2013

Elijo octubre

"Silencio", fotografía de Mayte Vieta



















"Solo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria".
(Antonio Machado)


En esta playa debería ser octubre.
La brisa, cierta humedad,
huecos de una presencia en la arena.
Y Sol benevolente, no Sol justiciero
como el todopoderoso del Antiguo Testamento.
Si fuera octubre sería silencio.
Los ojos cerrados y los labios en sonrisa
hacia adentro. Mi cuerpo balancín porque tú
me dices cosas con los dedos y la crema solar
que extiendes por mis brazos, la espalda, las piernas,
los pechos (respiro hondo).
Sopla brisa y llegas a los dedos de los pies.
Un beso, final feliz, algo que dices a mi oído.
Vencida. La arena. Otra brisa. Tu olor.
Música en tu flauta japonesa.
Eso es la playa. Octubre. Silencio.
Y lo demás, profanaciones.

lunes, 8 de julio de 2013

Algo ancestral hay en las mujeres que nos encadena


















Las generaciones nos encorremos.
Mamá me persigue y yo persigo a mi hija.
Las tres vamos hacia adelante en busca
de cosas distintas.
Redención. Plenitud. Sueños.
Ella me atrapa el jersey por la espalda y me obliga
a girarme. Sus labios preguntan: ¿estás feliz?
mientras sus ojos imploran clemencia.
Yo consigo que estalle el huracán de la mujer joven
sin respuestas. Mis labios dicen: este dolor pasará,
mientras mis ojos imploran clemencia.
Es el pecado original que corre por las venas.
La culpa de no ser perfectas. La difícil conjugación
de la mujer y la madre.
Hija y yo corremos y, preocupadas,
nuestros labios acarician a doble madre: no sufras, estamos
bien. Estamos.
Y nuestros ojos imploran clemencia.
Este maldito lastre que intento romper: deberíamos ser dueñas
de nuestra búsqueda. Acariciarnos con los ojos limpios.
Repetir la consigna que tal vez nos lleve a ser libres:
Yo (ser femenino) no he hecho nada malo.
No hemos hecho nada malo.

martes, 2 de julio de 2013

Haberes y deberes o lo que le dice ella a él pasados unos años mientras yo sigo aquí

"La habitación", de Juan Bautista Nieto


















"Los hombres seguís creyendo en la magia".
(Celine a Jesse, en "Antes del anochecer")


(quítame del vicio de escribir lo que debería estar viviendo)

Me entenderás cuando te digo
que me acerco con cautela, con la conciencia
como las manos, en los bolsillos,
y la sonrisa fácil, eso sí, cuando te miro.

Críptico.
Con la cercanía escondida porque crees,
como yo, que no voy a entenderte. Pero

no somos tan distintos a los que nos han precedido.
Los que saben la medida de los huesos
que han sostenido nuestras horas vencidas

y que ahora recordamos como irrepetibles. Aunque

no. Has aprendido -¿verdad?- que es cuestión de ser
humilde y hacer lo que te viene al encuentro y te pone
la vida a los pies como un fuego artificial desorientado.

Lo demás, lo importante, lo que nos diremos
en el futuro que hoy no existe, el saldo entre la piel
y los deberes cotidianos
daría para otro debate que no sé
si alcanzaremos.

viernes, 28 de junio de 2013

Versión sintetizada de una road movie

De "anoniman".


















-prosa partida en versos- 

Me gustó tener que elevar ligeramente
el mentón y los talones para besarte.
Son detalles de archivo.
Tu mirada caída y tu adecuada estatura.
Me preocupaba mi aspecto de mujer
real -ya sabes, las comparaciones absurdas-
y estar expuesta.
Pasaron trescientos kilómetros
hasta llegar a beso.
En algún momento recordé a Meryl Streep
y lo natural que parecía en la bañera
con Clint Eastwood el día que lo conoció.
Lo mismo que tú y yo
entre sábanas y silencio.

jueves, 27 de junio de 2013

Sostenido

"Night breeze", de Amy Sundahl























"Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, 
no podremos equivocarnos".
(Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola)

Una de la madrugada y me despierta
un intenso olor a marihuana. Después
las horas pasan lentas y el sudor empapa
las sábanas.
No es tristeza. Es un sostenido expectante
y, al mismo tiempo, vencido.
No es nada insoportable, es un goteo lento
que desgasta una piedra.
Luego hay otros ojos jóvenes, demasiado
niña, que han sentido el interrogante de la pérdida.
El grito clavado en unas cuerdas vocales
sesgadas por la cuchilla y el polvo del oeste.
Y sus labios lloran porqués que caen en el vacío
de mis noches de no tristeza.
Miles de días llevo encabalgando excusas
cuando la única respuesta es el silencio,
este sostenido, una caricia, la ropa limpia.
La sola presencia de mi ser en la penumbra.
En este tiempo, estorban las palabras.

martes, 25 de junio de 2013

Silencio

Foto de Julien Legrand (Street Photographers)
















"- Pero un día  de repente puede que empiece a llorar 
y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme 
y que las lágrimas llenen la habitación y me falte el aire 
y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
-Aprenderé a nadar, Hannah."
("La vida secreta de las palabras", de Isabel Coixet)


No salto a tu boca.
Vengo con ruido de platos
rotos.
Un día lloraré todo el mar.
En algún sueño estás
sentado en la esquina de un tejado,
entre el árbol y la luna del callejón
donde te duermes
sin mí y, sin embargo,
conmigo.
No salto a tu boca.
Mi corazón me sostiene las dudas
y los impulsos vacíos.
Esto es demasiado bueno
para llenarlo solo de espuma.
Veo casas que pasan.
Siempre son los otros
quienes construyen casas nuevas.
Yo vivo en el andén, dentro
de unos ojos que te llaman.
No salto a tu boca.
Seguro que me oyes el silencio.
Y te vuelves a mirar.

sábado, 27 de abril de 2013

Estados integrados

"Grandeza agazapada", de la serie Semillas, de Nicoletta












"Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos".
(Jaime Gil de Biedma)

Podría definirme por temáticas.
Decir, por si te sirve, que soy tierra
pero que sé volar y lo hago bien.
Que la superficie me adormece, o peor:
me hace un nudo en las pupilas y bizqueo.
No entiendo muchas veces las palabras.
Me cuesta volver del sitio inhabitado
a donde voy cuando no recuerdo que existo.
Me entristece no saberte explicar que soy de todo
menos esta imagen muda que me viste.
He dejado mensajes en la piel de algunos vivos.
Y he huido de otros tantos con un fardo de ropa
entre la manos y con el corazón goteando interrogantes.
No pasa nada.
Vivo.

viernes, 26 de abril de 2013

Claridad

"Amantes", de Luis Royo

No te engañes.
En los besos hay una plegaria,
una solicitud de claridad
tras la caída libre.
Tú eres agua, yo soy tierra
y la búsqueda es solo una.
El sentido.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Dejo mi rastro de vida presa entre los dientes

"Y dios creó a la mujer", de Rodolfo Garrido


































"Y allí en la cama humilde, ordinaria
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos de la embriaguez-
rojos de tal embriaguez, que también ahora
cuando escribo, ¡después de tantos años!,
en mi casa solitaria, me embriago nuevamente."
(Una noche, de Kavafis)

Existe.
Estoy segura.
El universo lo sabe.
Percibo cercano su aroma.
No me rendiré.
No creeré desde ya
que este aliento de loba
que me catapulta despeinada
por las calles
es un error de fábrica.
Gateo en círculos. Dejo mi rastro
de vida presa entre los dientes.
No es dolor esta última piel
que me arrancas.
Es mudanza. Transformación. Mariposa.
Libélula.
Esta agua en los ojos,
la respiración contenida,
me identifican.
Qué te crees.
Solo nos llevaremos esta caída de precipicio
dentro de un sudoroso sueño
desde la cornisa de cualquier rascacielos
con los labios cereza
de tanto
            tanto
                      y tanto
besar.

lunes, 25 de marzo de 2013

Este dolor de cuerda rota de violín


































"Es tan misterioso el país de las lágrimas...". 
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

En esta isla de no pertenencia
el frío es más frío
y el calor, una suave brisa.
Permaneceré mientras provoque
exclamaciones en lo que desconoces.
Creo que es así.
Tú eres el lado bueno de lo que
no he tenido-vivido-sentido.
La sonrisa porque sí.
La vida fácil, el derecho adquirido
y jamás cuestionado porque
las cosas son como te llegan a las manos.
Tus manos de niño que salta
y de hombre que sigue creyendo en Peter Pan.
No sé por qué le doy la espalda
a la brisa y me preparo para otra tormenta de arena.
Qué más podría hacer.
Ya sé: verte y regalarte lo que soy
y tú nunca has sentido. Tus manos recogerán,
como hacen siempre, una nueva entrega.
Este dolor de cuerda rota de violín
que me acompaña no cesará.
Te querré y admiraré por tus manos
ricas en sí mismas, no por lo cool o fascinante
que me deja a merced del viento en un arcén.
Vas a hacerte un sitio en esta isla.
Aquí todo es más extremo.

martes, 19 de febrero de 2013

Una contradicción firmada con sangre en las paredes

"Del color del cristal con que se mire", de Rodolfo Garrido






















"No puedo soportar esta austeridad estoica de vivir. 
Ahora mismo me dejaría acariciar por cualquiera"
(Anaïs Nin, en Incesto)

No me regales más libros de inteligencia emocional.
Lo que yo quiero estaba escrito en las coplas de la Piquer
o en el qué te pedí de la Lupe.
No tenemos tiempo, no creas. No hay tiempo que perder
cuando es algo intangible y jamás poseído.
Solo ha de mandar ese impulso, la intuición vital,
ese agarrarte el brazo y traspasar la barrera
de lo socialmente establecido como prudente.
Siempre han existido portazos, cigarros compulsivamente
malgastados, dos corazones que impregnan de vaho una ventana.
No más sentido común, por favor. No más contención,
no más mejor no me mojo porque igual fracaso, mejor no me tiro
por si no hay paisaje al otro lado de tus ojos.
No más yo me conformo. Me protejo. Me aíslo.
Lo que yo quiero lo canta Sabina. Yo soy él pero sin su tono canalla
y su cigarro en la boca.
Lo que yo quiero está en los poemas de Lorca -pese a la tragedia-
la luna, el caballo, la navaja, la sangre derramada.
La gota de esperma que brilla en la baldosa de un pasillo en la penumbra
-los pies descalzos que no alcanzan el lavabo a tiempo. Tu risa de fondo.
Ojos de bambi me han llamado.
Será esa inocencia -ingenuidad- de querer esto que digo.
Una contradicción firmada con sangre en las paredes.
Pero con lengua.



domingo, 3 de febrero de 2013

Fíjate que me conformo solo con desaparecer

"naturaleza muerta", de alfonso antón















"¡Oye mi sangre rota en los violines!"
(verso de F. García Lorca)

Desaparecería.
En los brazos de ébano, o entre los que admiro
en este invierno de abrigo abierto y melena despeinada,
de otra estación donde busco la mirada nueva,
sería naturaleza. Tierra. Tú, la noche y lo escondido.
Me sorprende otra vez la sonrisa, el brillo en los ojos,
el pelo jugando con el rojo, mi cuerpo imán que traspasa
la febril muchedumbre del andén como un programa de matrix
que lanza destellos hasta que llego a tu encuentro y solo una chispa,
un papel que vuela, tal vez un mechón de pelo atolondrado,
son la prueba de que ha existido ese flash, aunque ahora te bese
distraída en la mejilla y no recuerde cómo mirar con mis ojos a tus ojos.
Todo esto llevo dentro. Junto a una foto de brazos entrelazados
paseando por la rambla. Tú con las manos en los bolsillos.
Yo simulando un aire despistado, como de hábito, de pertenencia,
de una historia detrás de nuestros pasos.
Tal vez si la vida fuera larga
nos daría para llenar armarios y besar a todos nuestros hijos.
Pero fíjate que me conformo solo con desaparecer, fundirme,
si los brazos de ébano -o los que admiro en este invierno
que camina hacia el sol- me estrechan como si la Tierra temblara
y nada hubiera a que agarrarse más que a mí.

lunes, 21 de enero de 2013

Nueva historia de mariposas que ya sabemos que vuelan mientras no se desgastan las alas

"En el estómago... mariposas", de Alfonso Antón (artelista.com)
















De tanto ser como soy se me olvidan las razones
por las que no soporto los domingos.
Es el día del yo desnudo, sin adornos, y a mí siempre
me ha costado quitarme la ropa, dejar que las sábanas
frías se empapen de este sudor fingido.

La luz de la tarde hiere especialmente las córneas
que durante la semana nadan en colirio. El silencio
deja el tímpano vacío de nombres y de agendas
de la vida que queda en suspenso hasta la madrugada
del día de la luna.

Reconozco mi voz en el principio de los buenos poemas,
que disparan palabras como barras de pan y te dejan
ese aroma a cocido entre las manos. Poemas que yo
no he escrito pero que recogen con pala mis contradicciones
y me alivian, algo, el pecado de pereza o de miedo.

Luego estás tú en el inicio de los despertares.
Tú y la vida al otro lado del espejo, con las palabras,
los silencios, las pausas, las mariposas que ya sabemos
que vuelan mientras no se desgastan las alas. Siempre somos niños.
Cómo, si no, esta carcajada abierta al otro lado del whatsapp.

viernes, 11 de enero de 2013

A corto plazo, de nada sirve el historial de descargas


































Sucede que yo escobo pero hay un remolino de hojas secas.
Que me peino y luego la noche me dibuja alas en el pelo
como diciendo, niña, no te tomes tan en serio. 
Todos los días caducan las palabras. Todos y cada uno 
de los putos días amanezco virgen de recetas sobre lo vivido.
A corto plazo, de nada sirve el historial de descargas.
Y es que cuando vives consciente del corazón que busca
eres la misma niña de los ojos grandes pero con el miedo aprendido
y con la tristeza que asoma a veces porque ya no sabe seguir sin ti.
Cuando me pierdo aplico el recurso de encontrarme 
en cualquier cafetería, sola, ante un cruasán de chocolate o una ensaimada
de crema. Poco a poco aparece la sonrisa, el corazón tiene ritmo de blues
y entonces, solo entonces, el que pasa a tu lado te ve. Seguro. Siempre es así.
 

miércoles, 2 de enero de 2013

Pese al óxido de las cuchillas sigo patinando como si no pasara nada, igual que tú

Performance de Luizo Vega contra la lapidación de Sakineh















"All that will be
but isn't yet.
Now forget,
now forget."
(Tema de NOA, Now forget)


Sin el olvido o tal vez sin los patines con los que resbalamos por encima de tanto sufrimiento, sería imposible tomarse un café o un cruasán de chocolate. Hace dos noches que los sueños son rojos. Como el rostro y el tronco de Soraya Manutchehri, semienterrada y lapidada por ser amable, alegre, guapa y vital. Las palabras pierden la partida en esta explicación. Ni las letras ni los fonemas de "lapidación" aportan nada del terror en los ojos, del polvo y la sangre mezclados, del cuerpo semienterrado bailando grotescamente a causa del aluvión de piedras, de la salpicadura de fluidos. La habitación a oscuras y el mando todavía entre mis manos. Y me voy hacia el rojo. Con la preciosa, rizada, brillante, azabache melena de Soraya. Y sigo en pie dos días después. Tomo café y todavía es dulce el cruasán. Cómo es posible. Este discontinuo caer y levantarse ante lo inaceptable, ante lo injusto, ante la vil naturaleza que anida en algún rincón del ser humano, va dejando óxido en las cuchillas, que recogen el polvo y la sangre esparcidos. Creo que es eso lo que me pesa y apenas me doy cuenta. Eso y la incapacidad, la impotencia. Pero sigo, tal vez porque algún abrazo, una mirada, tienen el poder de recomponerme. Como a ti, como a todos.