miércoles, 27 de marzo de 2013

Dejo mi rastro de vida presa entre los dientes

"Y dios creó a la mujer", de Rodolfo Garrido


































"Y allí en la cama humilde, ordinaria
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos de la embriaguez-
rojos de tal embriaguez, que también ahora
cuando escribo, ¡después de tantos años!,
en mi casa solitaria, me embriago nuevamente."
(Una noche, de Kavafis)

Existe.
Estoy segura.
El universo lo sabe.
Percibo cercano su aroma.
No me rendiré.
No creeré desde ya
que este aliento de loba
que me catapulta despeinada
por las calles
es un error de fábrica.
Gateo en círculos. Dejo mi rastro
de vida presa entre los dientes.
No es dolor esta última piel
que me arrancas.
Es mudanza. Transformación. Mariposa.
Libélula.
Esta agua en los ojos,
la respiración contenida,
me identifican.
Qué te crees.
Solo nos llevaremos esta caída de precipicio
dentro de un sudoroso sueño
desde la cornisa de cualquier rascacielos
con los labios cereza
de tanto
            tanto
                      y tanto
besar.

lunes, 25 de marzo de 2013

Este dolor de cuerda rota de violín


































"Es tan misterioso el país de las lágrimas...". 
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

En esta isla de no pertenencia
el frío es más frío
y el calor, una suave brisa.
Permaneceré mientras provoque
exclamaciones en lo que desconoces.
Creo que es así.
Tú eres el lado bueno de lo que
no he tenido-vivido-sentido.
La sonrisa porque sí.
La vida fácil, el derecho adquirido
y jamás cuestionado porque
las cosas son como te llegan a las manos.
Tus manos de niño que salta
y de hombre que sigue creyendo en Peter Pan.
No sé por qué le doy la espalda
a la brisa y me preparo para otra tormenta de arena.
Qué más podría hacer.
Ya sé: verte y regalarte lo que soy
y tú nunca has sentido. Tus manos recogerán,
como hacen siempre, una nueva entrega.
Este dolor de cuerda rota de violín
que me acompaña no cesará.
Te querré y admiraré por tus manos
ricas en sí mismas, no por lo cool o fascinante
que me deja a merced del viento en un arcén.
Vas a hacerte un sitio en esta isla.
Aquí todo es más extremo.