viernes, 28 de junio de 2013

Versión sintetizada de una road movie

De "anoniman".


















-prosa partida en versos- 

Me gustó tener que elevar ligeramente
el mentón y los talones para besarte.
Son detalles de archivo.
Tu mirada caída y tu adecuada estatura.
Me preocupaba mi aspecto de mujer
real -ya sabes, las comparaciones absurdas-
y estar expuesta.
Pasaron trescientos kilómetros
hasta llegar a beso.
En algún momento recordé a Meryl Streep
y lo natural que parecía en la bañera
con Clint Eastwood el día que lo conoció.
Lo mismo que tú y yo
entre sábanas y silencio.

jueves, 27 de junio de 2013

Sostenido

"Night breeze", de Amy Sundahl























"Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, 
no podremos equivocarnos".
(Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola)

Una de la madrugada y me despierta
un intenso olor a marihuana. Después
las horas pasan lentas y el sudor empapa
las sábanas.
No es tristeza. Es un sostenido expectante
y, al mismo tiempo, vencido.
No es nada insoportable, es un goteo lento
que desgasta una piedra.
Luego hay otros ojos jóvenes, demasiado
niña, que han sentido el interrogante de la pérdida.
El grito clavado en unas cuerdas vocales
sesgadas por la cuchilla y el polvo del oeste.
Y sus labios lloran porqués que caen en el vacío
de mis noches de no tristeza.
Miles de días llevo encabalgando excusas
cuando la única respuesta es el silencio,
este sostenido, una caricia, la ropa limpia.
La sola presencia de mi ser en la penumbra.
En este tiempo, estorban las palabras.

martes, 25 de junio de 2013

Silencio

Foto de Julien Legrand (Street Photographers)
















"- Pero un día  de repente puede que empiece a llorar 
y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme 
y que las lágrimas llenen la habitación y me falte el aire 
y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
-Aprenderé a nadar, Hannah."
("La vida secreta de las palabras", de Isabel Coixet)


No salto a tu boca.
Vengo con ruido de platos
rotos.
Un día lloraré todo el mar.
En algún sueño estás
sentado en la esquina de un tejado,
entre el árbol y la luna del callejón
donde te duermes
sin mí y, sin embargo,
conmigo.
No salto a tu boca.
Mi corazón me sostiene las dudas
y los impulsos vacíos.
Esto es demasiado bueno
para llenarlo solo de espuma.
Veo casas que pasan.
Siempre son los otros
quienes construyen casas nuevas.
Yo vivo en el andén, dentro
de unos ojos que te llaman.
No salto a tu boca.
Seguro que me oyes el silencio.
Y te vuelves a mirar.