lunes, 15 de julio de 2013

Somos contradicción

"Teasea", ilustración de Chelsea Greene Lewyta






























Agradezco que la vida no sea fácil.
Sería muy pesado comer perdices
y a mí los huesecillos de las aves
siempre me han dado mucho asco.
La felicidad es un guiño a largo plazo
pero siempre con mirada retroactiva.
Recuerdo que un día fui feliz, como algún
que otro poeta. Quién reconoce in situ
una emoción tan susceptible de mutar, digamos,
por cualquier sutil cambio en las variantes,
como volverse sordo a una caricia en un segundo
concreto.
Del mismo modo, los amantes son hombres
de los que guardo adjetivos sublimes.
La memoria entierra lo ordinario y lo poco
gentil cuando la conversación no es más
y adjetivamos como modo de archivo.
Y así recuerdo desprendido, artista,
noble, rebelde, niño o calmado.
Y olvido inmaduro,voluble,
disperso, irascible, dormido, algo débil.
Y esto lo firmo yo.
Serena. Complicada.

miércoles, 10 de julio de 2013

Elijo octubre

"Silencio", fotografía de Mayte Vieta



















"Solo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria".
(Antonio Machado)


En esta playa debería ser octubre.
La brisa, cierta humedad,
huecos de una presencia en la arena.
Y Sol benevolente, no Sol justiciero
como el todopoderoso del Antiguo Testamento.
Si fuera octubre sería silencio.
Los ojos cerrados y los labios en sonrisa
hacia adentro. Mi cuerpo balancín porque tú
me dices cosas con los dedos y la crema solar
que extiendes por mis brazos, la espalda, las piernas,
los pechos (respiro hondo).
Sopla brisa y llegas a los dedos de los pies.
Un beso, final feliz, algo que dices a mi oído.
Vencida. La arena. Otra brisa. Tu olor.
Música en tu flauta japonesa.
Eso es la playa. Octubre. Silencio.
Y lo demás, profanaciones.

lunes, 8 de julio de 2013

Algo ancestral hay en las mujeres que nos encadena


















Las generaciones nos encorremos.
Mamá me persigue y yo persigo a mi hija.
Las tres vamos hacia adelante en busca
de cosas distintas.
Redención. Plenitud. Sueños.
Ella me atrapa el jersey por la espalda y me obliga
a girarme. Sus labios preguntan: ¿estás feliz?
mientras sus ojos imploran clemencia.
Yo consigo que estalle el huracán de la mujer joven
sin respuestas. Mis labios dicen: este dolor pasará,
mientras mis ojos imploran clemencia.
Es el pecado original que corre por las venas.
La culpa de no ser perfectas. La difícil conjugación
de la mujer y la madre.
Hija y yo corremos y, preocupadas,
nuestros labios acarician a doble madre: no sufras, estamos
bien. Estamos.
Y nuestros ojos imploran clemencia.
Este maldito lastre que intento romper: deberíamos ser dueñas
de nuestra búsqueda. Acariciarnos con los ojos limpios.
Repetir la consigna que tal vez nos lleve a ser libres:
Yo (ser femenino) no he hecho nada malo.
No hemos hecho nada malo.

martes, 2 de julio de 2013

Haberes y deberes o lo que le dice ella a él pasados unos años mientras yo sigo aquí

"La habitación", de Juan Bautista Nieto


















"Los hombres seguís creyendo en la magia".
(Celine a Jesse, en "Antes del anochecer")


(quítame del vicio de escribir lo que debería estar viviendo)

Me entenderás cuando te digo
que me acerco con cautela, con la conciencia
como las manos, en los bolsillos,
y la sonrisa fácil, eso sí, cuando te miro.

Críptico.
Con la cercanía escondida porque crees,
como yo, que no voy a entenderte. Pero

no somos tan distintos a los que nos han precedido.
Los que saben la medida de los huesos
que han sostenido nuestras horas vencidas

y que ahora recordamos como irrepetibles. Aunque

no. Has aprendido -¿verdad?- que es cuestión de ser
humilde y hacer lo que te viene al encuentro y te pone
la vida a los pies como un fuego artificial desorientado.

Lo demás, lo importante, lo que nos diremos
en el futuro que hoy no existe, el saldo entre la piel
y los deberes cotidianos
daría para otro debate que no sé
si alcanzaremos.