domingo, 13 de octubre de 2013

Así mi queja sería un silogismo

Ilustración de Benjamin Lacombe


































"¿Para eso la hiciste descender de los cielos
para arrojarla a la más pérfida de las soledades?"
(Juan cuéntame, de Miriam Reyes)

Polvos compactos dos tonos más claros
-ojeras naturales, como el minicuerpo
con que piso de prestado, no muy convencida-
a ver si así
blanca
menuda
ejerzo de rebelde.
Como si renegara de un macho que en mi infancia
me hubiera cortado las alas. Un macho que recordara
borracho, egoísta, rojo como el vino.
Como si los penes que han vertido promesas
-semen primavera- dentro de mi cuerpo
hubieran llegado con las siete plagas.
Así mi queja sería un silogismo
y no una pose.

Solo si te revientan la cara, el pecho o los ovarios
te pone el tiempo un resorte que a su vez golpea
hombrecillos. Porque ya no hay hombres
nunca más.

Porque la puta simple ausencia
o la provisionalidad de los falos que he moldeado
no son motivo
para tanto cante jondo que corre por mis venas.

1 comentario:

Darilea dijo...

Ser humano, quién más da quién lo habite.
Un saludo.