sábado, 16 de noviembre de 2013

Palabras que mutan cuando pasan a las venas

"Insomnia", de Nancy V.






















"¿Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?"
(Mucho más allá, de Alejandra Pizarnik)

Los diccionarios contienen la verdad convencional
de lo que es una palabra. Como nosotr@s, cada una
evoluciona y puede caer en desuso. Hay lenguas muertas
y hay muertos que no salen en los escritos.
Nacemos en lo finito programados con perfil de eternidad.
Sé que he de morir pero no lo percibo como cierto.
Sé que todo es abarcable y finito
aunque lo confundo con eterno.
Las palabras mutan cuando pasan a las venas
y se empapan de la sangre que me mantiene viva.

Para toda la vida...
No estoy sola. Cuento con la suma
de las células que se transforman en este cuerpo.
Todas las mujeres que he sido. La que soy
a las trece horas diecisiete minutos y tres segundos
de este verso.
Para toda la vida...
está mi cambio continuo.
Lo que me sobrepasa y lo que voy entendiendo.
Este amor que doy en silencio en las baldosas
de mi casa. Mi mano que atrapa las tristezas
de sergi y de maria y las mece desde dentro de los ojos.
Las risas anecdóticas que caen en el saco
de los recuerdos futuros, si es que evitamos las vacunas
con aluminio que nos borren el corazón y las palabras.
Para toda la vida...
No estoy sola. Cuento con la suma
de los hombres que he amado. Se fue la piel, queda
una reverencia de corazón a corazón.
Con lo que me gusta acabar lo que empiezo
no sé a qué viene esa confusión del todo -medible, acotable,
principio y fin, hojas caducas de los árboles-
con el sueño infinito.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Solo las chaquetas se tocan en las perchas

Fotograma del cortometraje "Paperman"













Ahora sé hablar otra vez. Saludo
me detengo a colgar la chaqueta verde
y vienen las cosas a empezar y a acabar
o a dejar en suspenso encima de una mesa.
Todo fluye precisamente porque no lo pretendo
y caigo rendida en las sábanas.
Ahora nadie se esfuerza en esforzarse
es más sencillo consumir este tiempo desde dentro.
Es lo que tiene la ausencia de expectativas. Saludo
me detengo a colgar la chaqueta azul
y vienen las cosas a empezar y a acabar
o a dejar en suspenso encima de una mesa.
A veces pregunto por deseo, aunque mis huesos
no parecen añorarle demasiado. Pero yo sí
alguna noche oscura. Deseo me traía ríos a los labios
y también tormentos en la hora racional y solitaria,
cuando la piel se quejaba de los excesos.
Me sigue pareciendo cruel pagar amor con cuerpo malgastado.
Si llega la hora de la sangre otra vez será porque me habré girado
sin remedio
a mirarte. Solo así.
Es posible que nunca más amor se digne a hablarme.
Pero solo confesaré ante él. No tengo el cuerpo
para más ensayos generales.