sábado, 21 de noviembre de 2015

Hacia una posible disección consciente

imagen de Sonia Monjo - "Boca"
















Hace días que no miro los campos ni los ríos
donde la vida deja
no oigo más música que el pulso en el fondo del oído
el líquido rojo en los callejones que son míos
y que nunca he visto
todo este paisaje interno que jamás analizaré con los ojos
tanto cuerpo
tan desconocido

Jamás tocaré con las manos las neuronas de un lóbulo parietal
si pudiera
programaría un masaje completo -con final feliz- en las emociones y valores
que lo habitan
un poquito de calma táctil en los desasosiegos
otro poquito de relatividad en los principios de la rectitud que ahoga el atardecer

Solo la naturaleza desnuda se conoce y se celebra
aquí lo importante está escondido

tantos años
y ni nos enteramos de la materia individual y única que nos compone.

lunes, 12 de octubre de 2015

Hipsterlove

Obra de Lina Vila.
















Yo veo un hombre hipster
con camiseta hipernormal
y una mujer redonda
sin pintura ni ornamento
con cerveza en la boca.

Y luego leo y huelo pasiones
en versos urbanos donde ella
es una diosa y yo
deseo que hipsterman me dibuje a mí
así.

Con los brazos en cruz en sábanas
de malasaña donde yo
crucificada
haga abdominales con la matriz dormida
por el peso de hipsterman
pegados los cuerpos al eco de un barrio
hiperactivo.

Cómo engañan los ojos.
Todos los hombrecillos tristes deberían escribir
(al menos un nombre de mujer)
en los márgenes de su prensa diaria.

Hay algo en las horas sucesivas que nos muere
el amor.

Fíjate que hay pasos, aceras, saludos,  tensiones, café, una espera siempre nerviosa, las manos que apartan personas en nuestros consumos, tantos haberes, tanta ansiedad por pisarle minutos al día.

Y yo leo versos de un hombre de ojos duros.
Y otra vez
deseo ser otra.

lunes, 24 de agosto de 2015

El silencio es el mejor de los días posibles



















Lo peor es no saber
quién eres.
Qué eres.
Para qué existes.

Hacerte esas preguntas
lo peor de lo peor.
(Es de manual de coaching vivir el presente,
sólo existe el ahora.
Bien.
Mi ahora se me está haciendo largo.
Mala señal.)

No caer en la propaganda superficial
de las conquistas: qué merito tiene haber parido
dos hijos,
un hombre y una mujer que respiran solos
y que ya han descubierto tu cabeza baja,
tu tendencia al drama.
Qué merito tiene compartir genes,
haber dejado en herencia algún tic en los desencantos,
las manos cuadradas, los pies egipcios,
el vacío matinal, beber agua embotellada.

Puedes volver a la madre si no vas a quedarte
mucho tiempo. A la madre vuelven los vencidos,
al calor del puchero y del orden en el aire.

No hay madre en la cúspide del éxito
ni en el máximo placer de la piel, allí donde crees que has de permanecer
eterna.

A la madre muerta le haces un templo.

Una madre viva es la sombra vigilante
un revulsivo
el reposo
una cadena
la verdad incómoda
el archivo de tus pifias
tu justificación para dormir
y también
el perdón absoluto.

Soy madre y soy hija, pues. Úteros encadenados.
De entre todos los qués posibles, esta respuesta.
Puedes ser muchos qués. Y ningún quién.
Y nunca un para qué resuelto.

Eres un héroe tú que me saludas siempre
con la sonrisa puesta. Cómo lo haces.
En mi planeta el silencio es el mejor de los días posibles.

martes, 18 de agosto de 2015

“Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía” (título de un poema de Luis Rosales)


















Voy a ponerme una palabra muy mona.
La vi ayer colgada como en un despiste en un escaparate
del Eix. Me tomaba un cortado y la vida me picaba
como siempre.
No me la probé. Pensé que me sentaría bien y que no
le encontraría arrugas en el lóbulo temporal.
Se ve que la esperanza es mu mala mu mala,
por algo estaba de poso en la caja de Pandora.
La esperanza es para los vencidos,
el falsete de un cantante de ópera.
Me recuerda la liturgia, la hostia en manos del cura,
Sor Esperanza Retacada de Blanco y Comedida.
Vade retro.
Yo prefiero a las hermanas humilladas de Almodóvar
Sor Víbora, Sor Perdida, Sor Rata de Callejón
y un bolero que explica la verdad,
que el amor te muere y te mata y lo demás puro relleno.
No digo nunca.
Elijo bueno (no adjetivo, interjección).
Y me lo pruebo. Pruébatelo sin compromiso.
Y mi biografía
rota y se traslada.
Aunque no lo parezca.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Si cayeran los cuerpos se reconocerían muertos con efectos retroactivos



















Una no va por la calle hablando de los cuerpos.
Esto lo digo aquí.
Por la calle
o por los pasillos viejos administrativos
no hay víscera ni corazón revuelto
no hay penes ni clítoris
ni se habla de fluidos o carencias.
Nadie se toca los pechos ni se abraza a unas piernas.
Eso lo digo aquí.
Esta hambruna de piel anónima y cercana
hace estragos en mi equilibrio abdominal.
No tengo tiempo, no tengo tiempo
cual conejo de Alicia
se me acaba el cuento y no he llegado
ni he partido.
En este estadio apático-perverso me contengo.
Nada de lo que veo me sostiene a este mundo
y todo lo sólido está vacío. Si cayeran los cuerpos
se reconocerían muertos con efectos retroactivos
y ni la carne sería carne ni mucho menos putrefacta.
Polvo de talco gris por efecto del frío.
En esta desconexión gradual olvido poco a poco los rituales
de la tribu.
Me dices buenosdíasestecalorparecequenoacaba
y a mí es el cuerpo, el cuerpo maldita sea, el que me posee la boca
y por eso callo e imito la convención establecida
qué barbaridad el calor.
Mi mente, esa tirana frígida que me cree sometida.

domingo, 26 de julio de 2015

Después de "Primaria, decisiva e inaprensible"

Tengo entre manos el último poemario de Marian Raméntol. Soy incapaz de traducir todo lo que leo. Por tanto, leo intuitivamente. Como quien escucha música o una ópera. Observo mi cuerpo. Los músculos tensos. El corazón expectante. Tengo sangre. Tengo vísceras. Oigo el aire. Recuerdo que existe el barro. Es más, lo reconozco. Marian no obvia nada. Proceso, por ejemplo, impresiones como estas:

La vida –y la muerte- es todo lo que tenemos.

“La vida es una cámara de gas”
“y la muerte es el beso que abre su vagina”.

No hay resistencia. La carne –que es lo que somos- y el exterior –la naturaleza, el cosmos, todos los elementos- interactúan y, a menudo, se funden o se confunden (“Lentamente, me piensan los sonidos”). Y la vida que soporta la carne produce a menudo un dolor que sentimos en los versos.

“No sé cómo seguir subiendo
con el mundo agarrado a mi nuca”.

Y, sin embargo, quien escribe los versos (en adelante QEV) acepta el choque con la vida, no rehúye:

“Veo el muñón de las alas, la luz suicida
que trepana la inocencia y nos convence
de que es mejor subir a mordiscos por la sangre
que bajar los escalones del silencio”.

Y alguien como yo, la que se atreve a compartir mis impresiones después de Primaria, decisiva e inaprensible, puede perderse en el yo y en el tú de los versos y en intentar adivinar identidades (“me oigo arrojando la luz inservible del crespúsculo”). Es la propia QEV quien escribe “como si yo fuera otra”, por ejemplo, o nos habla de nombres, de los nombres:

“mientras subo despacio por las resonancias
imposibles de mis nombres”.

Y nada más empezar, me quedo bailando con tres versos del primer poema:

“Cuando los dioses bajan demasiado la voz
yo sigo manteniendo el equilibrio
sobre los nombres”.

Si sigo así no acabaré nunca esta reseña. Avanzo.

Aquí huelo a soledad y la humedad empieza a hacer estragos en mis huesos también. El lodo, el barro, los pantanos, el limo (bonita palabra)… “este mausoleo de sombras y rostros finales” donde todo “se viste de musgo riguroso”. Me ha encantado, vestirse de musgo riguroso. Y sí, ya sé que nunca hay que decir que un libro es muy bonito o que me ha encantado sin más, pero esta reseña es mía y me apetece.

Qué más. Ah, sí!. Los colores.
QEV me habla del azul y del verde con cierta frecuencia, de algún morado. Me pregunto por “el azul capaz de matar”, “los azules que nunca respiran”, ”los besos de azul inexplicable”. Qué pasa con el verde, que puede quedar “definitivamente enmohecido”, “los verdes proxenetas”, “la soledad del verde”.


En cuanto a la muerte, morirse se hace casi transitivo. QEV no muere, la mueren, o mejor dicho, mueren partes de QEV:

“nos mueren las manos, nos lloran los ojos”.

“ese aroma de sombra nocturna
que siempre me muere y me anuda
al final de mi cuerpo”.

Es esa muerte igualadora que me lleva a las coplas de Jorge Manrique, por ejemplo. QEV nos dice que “las tumbas abren sus labios para todos”. Como he dicho al principio, no deberíamos olvidar -QEV es insistente-  que vida y muerte es lo que tenemos. No hay una sin otra. Es lo natural, QEV dice:

“Y no seré yo quien frustre
la arrogancia de la muerte
cuando es sabia y ordenada”.

Insisto, vida y muerte vienen y van, aquí está nuestra carne que las padece y las sufre. QEV nos increpa:

“no, no hay remedio, creedme
seguiremos siempre bajo la tortura
de las hipodérmicas agujas de las margaritas”.

QEV tiene su opinión sobre la verdad en este tiempo. Genial metáfora:

“Muero en los arcenes, me mata este tiempo
manipulado donde la verdad aborta en los árboles
y el aire nos mira remotamente”.

Un tiempo en que la palabra anda perdida:

“Tiene la misma credibilidad
que una bailarina de ballet
exudando el hollín de los mineros,
empapada en el sexo de los muelles
que han perdido el talento para el roce”.

Magnífico encabalgamiento de metáforas. Mis músculos siguen tensos. El aire cargado de mis suspiros profundos.

Porque si algo sabe QEV es idear metáforas geniales, de fuerza desmedida, de contenido imposible de asociar por los simples mortales (“tardes de amianto en la pupila de los peces”).

QEV se nos presenta en PRIMARIA, “infinita, perfecta y con la sangre cansada”. Es en DECISIVA donde apunto cómo amanece QEV tantas veces: “deshecha, contaminada, musgosa”. Para afirmar, en INAPRENSIBLE, su renacer como “primaria, decisiva e inaprensible” que cierra el poemario. Eso sí, “sobre la sombra de mi muerte”, siempre atenta, entiendo que consciente.

Vida y muerte sin huida a ningún sitio. En cualquier caso, eso sí, para QEV:

“Cada pequeño verso es una habitación
donde mi sangre descansa”.



PD: después de Primaria, decisiva e inaprensible leeremos, por ejemplo, a Raúl Zurita, a Antonio Gamoneda o Vicente Aleixandre, por ejemplo. A Leopoldo María Panero o a Luis Felipe Comendador en su bitácora. A Espriu, a Rosales...

viernes, 3 de julio de 2015

no más plural de modestia

Dibujo a lápiz, de Cath Riley.















malgasto el tiempo
esa es mi protesta
o lo lleno de quitapolvos y escobas
de camisas planchadas imperfectamente
ya sabes
con esa arruga esencial que nunca abandona
el tejido
siento alivio poniendo las manos
en la vajilla, en la comida que nos mantiene
aquí
así mi displasia cerebral
se toma un respiro

he desviado los ojos
de los niños muertos
nada original
creer que ahora no toca
que ya lo veré

he querido ser otra
más monja
más puta
más

en el salvaje oeste de las esquinas
de mi casa
hay pelusas que vuelan
y no me importa

nunca he querido ser
demasiado limpia
eso no

martes, 9 de junio de 2015

hidrometeoros




















como el último en parís
pero sin sexo
apenas sé tu nombre y escucho palabras
que dices
como podrían ser otras
u otra yo diferente a mí que asintiera
educada

nos dejamos para luego
en nuestros discursos no somos
apenas estamos en la mesa hablando
de cosas
de otros
como mucho tal vez de que un día sentimos
(aparte,
entonces no nos conocíamos)

lo intento
piso piedras y castillos
a veces veo el horizonte
para entender la hierba hay que tocarla

no sé qué hacemos tú y yo intentando arañar
los restos de lo que un día fuimos

me golpea duramente tu postura de hombre vencido
que me busca a mí
como sentenciándome al mismo fin y yo
que lo sé
ni siquiera me revuelvo entre tanto vacío


como el último en parís
pero sin sexo
nos buscamos para reconocer más soledad
y en el saldo recojo algo de agradecimiento
la ausencia de dolores postcoitales
siempre tan molestos
a eso precisamente deben de oler las nubes

viernes, 6 de marzo de 2015

Fragmentos

recojo aire al despuntar
no existe el mar ni los paisajes anchos
vida es este no planear
qué hacer
a cada momento
y aceptar lo que las manos alcanzan
ejercitar la no razón
estirar el cuerpo
beber agua
no saber
a
d
a


amarillo huye de los campos
viento barre los caminos

vendrá la lluvia
como en un poema
de Margarit
lo sé
la lluvia clarividente
filtro que cala
lo que es
en tus huesos
los que más resisten
la huella penúltima
de tu paso
aquí

vendrá el abandono
prepárate para el olvido
no te sepa mal
reconocerte
vivo
aún
con el amor amortiguado
con todos los hijos fuera
de ti
y tú
sonriendo
aún
frente a lo que las manos

alcanzan

domingo, 25 de enero de 2015

Selfiepoema con pájaros fuera de la cabeza

Grabado de Lina Vila




















este traje me aprieta la sonrisa
todas las mañanas bailo bandas sonoras
de thrillers claustrofóbicos
pero voy disfrazada de jirafa
elegante, pausada
sorda al martillo que a ritmo
de sociópata asesino golpea
coágulos en mi caja torácica

aquí subo y bajo papeles
toreo cabreos ciudadanos
soporto historias de bebés que crecen
-mean, tosen, cagan, ríen, sorben mocos
de momento
hasta que las chicas alegres acusen cansancio
y sus chicos huyan-
habrá alguien entonces que suba y baje
sus divorcios
sus abogados de oficio
sus tristes historias repetidas y previsibles

de dónde vengo yo con el cuerpo hueco
con los ojos que aúllan
con la boca que repite consignas
lugares comunes
con los dedos de los pies esperando un impulso
para descalzar los sueños

que cierren la puerta porque no respondo
las puertas por donde se van los otros
la puerta pesada que apenas si abro con mi cuerpo
hueco

el aire deja hojas de plomo sobre mis hombros

que cierren la puerta porque no respondo