miércoles, 5 de agosto de 2015

Si cayeran los cuerpos se reconocerían muertos con efectos retroactivos



















Una no va por la calle hablando de los cuerpos.
Esto lo digo aquí.
Por la calle
o por los pasillos viejos administrativos
no hay víscera ni corazón revuelto
no hay penes ni clítoris
ni se habla de fluidos o carencias.
Nadie se toca los pechos ni se abraza a unas piernas.
Eso lo digo aquí.
Esta hambruna de piel anónima y cercana
hace estragos en mi equilibrio abdominal.
No tengo tiempo, no tengo tiempo
cual conejo de Alicia
se me acaba el cuento y no he llegado
ni he partido.
En este estadio apático-perverso me contengo.
Nada de lo que veo me sostiene a este mundo
y todo lo sólido está vacío. Si cayeran los cuerpos
se reconocerían muertos con efectos retroactivos
y ni la carne sería carne ni mucho menos putrefacta.
Polvo de talco gris por efecto del frío.
En esta desconexión gradual olvido poco a poco los rituales
de la tribu.
Me dices buenosdíasestecalorparecequenoacaba
y a mí es el cuerpo, el cuerpo maldita sea, el que me posee la boca
y por eso callo e imito la convención establecida
qué barbaridad el calor.
Mi mente, esa tirana frígida que me cree sometida.

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