miércoles, 7 de diciembre de 2016

Blanca es la noche

Os empeñáis en taparme
las canas

no sé por qué

Yo necesito besos en esta frente de luz
blanca

el deseo me produce arcadas

Es una transición necesaria
comprendedme

Luego renaceré con las arrugas
puestas y vuestros ojos
verán lo que quiero

no arrepentirme

Los colores fríos llaman a nuestras
cabezas

mirad si no los reflejos de las últimas cenas

Es  lo natural

No copiéis mi empeño
no hace falta

Permitidme ser mayor y abrir la nueva carne

esa que tintinea en el aire porque son campanas
que celebran

Renaceré
ya renazco

qué bien me sabe nuestra última cerveza

Ya oigo a lo lejos mi voz quebrada
pero firme

-creía que eran mis abuelas-

la marca inconfundible de las mujeres de mi casa.

(by carlota)


La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias:
 la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir.
Y el momento justo de la acción es tan confuso,
tan resbaladizo y tan efímero
que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor.

(La carne, de Rosa Montero)

4 comentarios:

Anabel dijo...

No, no voy a secundarte, de momento, pero sí me has contagio tu etapa actual. Mentira, ya venía conmigo desde hace mucho, demasiado. Esta carne que tanto me sobra y tanto aprieta, aún. Si unas canas lograran que me librase de esta armadura cárnica, ni esperaba a que me salieran, me las teñía. Ay, cuánto me haces suspirar, querida.

josefina dijo...

Y a mi pensar que yo también pase esa etapa. Ahora con unos quilos menos me veo más mayor pero mas ligera. Mi pelo gri casi blanco me da la seguridad de que no sufrire porque asomen las raices, jaja.
Un besazo

Anónimo dijo...

¿Por qué será que las mejores nunca se creen que lo son?

Y yo aquí con Migomismo ¡Ay!

Francisco Enrique León dijo...

Hay una aceptación hermosa del paso del tiempo, una oportunidad de liberar unos encantos más perdurables, tú lo has dicho con agilidad, desparpajo y, sobre todo, esto es lo más importante, lo que nos concilia con la poesía perdurable, esa que no suele estar a la venta en el quiosco de la esquina, con orgullo. Ya sabemos que no podemos vencer a Saturno, lo dijo Brassens, pero también dijo que hay otoños que se cubren de flores y elegancia.

Está bien que siendo joven acometas este tema tan delicado con valentía.

Un abrazo.